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Cómo afronto la adversidad
Las adversidades que he pasado, cómo me han hecho más fuerte y cómo las afronto hoy, siendo un humano, no una versión perfecta de mí mismo.
Lo que he vivido
A los 12 años perdí a mi madre, el pilar de mi vida. Los siete años siguientes los pasé evitando lo que sentía, porque nadie me había enseñado a sentirlo ni a afrontarlo. Primero fue con la comida, luego pasando el mayor tiempo posible fuera de casa, después el tabaco. Me apunté al gimnasio y me pasé tres años sin resultados: sin constancia, comiendo mal, fumando. Perseguía algo por fuera que no tenía resuelto por dentro.
Otra adversidad fue estar dos meses parado, sin poder correr, tras una lesión de esguince. Ahí entendí que son cosas que pasan: por mucho que aparezcan dudas y miedos, se pueden controlar y salir más fuerte al otro lado.
Cómo me ha hecho más fuerte
Hasta que me cansé. Empecé a mirar hacia adentro: madrugar, leer, formarme, conocerme un poco más cada día. Corté los malos hábitos de raíz. No fue fácil, al final somos personas y las cosas cuestan. Ahí entendí lo evadido y anestesiado que había vivido durante tantos años sin darme cuenta.
Empecé a hacer cosas incómodas hasta que dejaron de serlo. Correr fue una de ellas. Al año y medio, corrí mi primera maratón. No lo cuento como una hazaña, sino porque fue la prueba de que sí se puede cambiar.
Cómo la afronto hoy, siendo humano
No tengo esto resuelto del todo, y no pretendo venderlo así. Sigo teniendo días malos, entrenos que no salen y momentos en los que me cuesta arrancar. La diferencia es que hoy sé reconocerlo, parar y volver a dar el paso, en vez de evadirlo como hacía antes.
"No hace falta saber a dónde vas para dar el primer paso. Solo hace falta dar el paso."
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